Si no te gusta leer es porque aun no has encontrado el libro adecuado

Buenas noches, cazadores de historias.

Esta noche la luna brilla serena en el firmamento y las estrellas iluminan mis palabras. Mientras escribo estas palabras, hace mucho que ha anochecido y Ra avanza en su travesía nocturna.


Es muy tarde y yo estoy cansada, pero la noche me inspira y ¿quien soy yo para ignorar la llamada de las musas?

Hoy quiero hablaros de los libros. No de los libros en general como simples objetos, si no de lo que los libros significan para aquel que los ama y llega a sentirlos como almas vivas, confidentes, amigos e incluso amantes.


Este es un tema delicado, porque cada lector tiene sus propios libros especiales y su propia manera de amarlos. Lo mismo que no hay dos personas iguales, no hay dos personas que amen lo mismo, y aunque puede haber dos personas que amen el mismo libro, jamás lo amaran de la misma forma.

Comenzaré con la frase que tenemos en el encabezado del blog, dicha por la gran escritora Joanne Rowling: Si no te gusta leer es porque aún no has encontrado el libro adecuado.

He aquí una de las mayores verdades que jamás se han dicho, y no solo porque venga de una de mis escritoras favoritas, una mujer a la que admiro, porque aunque no lo hubiera dicho ella yo seguiría creyendo que esa frase es una verdad como un templo.

Todos, absolutamente todos somos lectores en nuestro interior. Algunos lo serán más que otros. Algunos devoraran cada libro que se les ponga delante y otros serán mas selectivos. Pero en el interior todos somos lectores, aunque sea de un solo libro.

Muchos tal vez no crean mis palabras. Otros, tal vez las nieguen. Pero en el fondo todos los que se han enamorado locamente de un libro saben que tengo razón.

Cada persona tiene un libro predestinado. Un libro que aparecerá por casualidad en cualquier momento, más tarde  o más temprano, y que esa persona más que leer devorará. Cuando llegue al final, esa persona se emocionará con el libro y lamentará no haberlo "saboreado" lo suficiente. Ese libro, que tal vez deje indiferentes a otros, siempre producirá una reacción en la persona destinada a leerlo, aunque esta ya se sepa los diálogos de memoria y los recite antes que los personajes, a los que terminará conociendo como si fueran íntimos amigos.


Algunos seguro que saben a lo que me refiero. Seguro que alguno de los que estáis leyendo esto ahora ha entrado alguna vez en una librería y se ha puesto a mirar los libros expuestos, aviesamente o quizá con desinterés. Y entonces habéis visto un tomo especial, que os ha llamado la atención. Entonces habréis tomado entre vuestras manos el libro en cuestión y lo habéis examinado a conciencia. La portada, la edición en rústica o en cartoné, o puede que incluso una edición de bolsillo. Os habréis fijado en el autor, la sinopsis y quizá hasta en la editorial. Entonces habéis sabido que ese libro estaba hecho para vosotros y os lo habéis llevado a cada, o tal vez lo habéis descargado. 

O puede que el libro simplemente os llamase la atención y terminaseis leyéndolo por casualidad, o incluso puede tratarse de un regalo no deseado o de un libro que habéis tenido que leer para clase. No importa, lo importante es que, por unas determinadas circunstancias, habéis terminado con el libro entre vuestras manos, posiblemente inconscientes de lo que ese libro acabaría significando para vosotros.

Pero entonces, en algún punto de la lectura, algo cambia para siempre. El libro te absorbe por completo y te sientes una parte más de él. Sientes que ese libro se escribió para ti, y entonces comienzas a vivir verdaderamente la historia y a comprender a los personajes de un modo que jamás habrías creído posible. Ese momento puede llegar en la primera página o en la última, pero si el libro es el adecuado siempre llegará.
Y entonces ya no importa si amas los libros o no, si has vivido tu vida entre papel y tinta o nunca lo habías hecho. Eso no implica que un no lector pasará a amar la lectura en ese momento, aunque es posible y algunos lo hacen. No significa que la persona vaya a cambiar radicalmente ni nada por el estilo. Simplemente una pequeña parte ha cambiado dentro de él o ella, y ahora es posible que incluso se comprenda mejor.


El libro pasará a ser una pequeña parte de su alma, un refugio donde poder soñar, un lugar di de refugiarse cuando todo va mal. El libro se convertirá en tu más secreto confidente, que lo sabe todo de ti y te anima siempre. Sentirás el impulso de releerlo cuando todo va mal, o cuando va mejor que nnca. O cuando simplemente lo necesites. Será tu libro, tu tesoro. Porque aunque te gusten muchos libros, ese siempre será especial.

Los más afortunados tenemos la suerte de amar de esa manera a más de un libro, de identificarnos así con una obra. 

Para los que aun no habéis encontrado ese libro tan especial, os animo a continuar la búsqueda y os deseo toda la suerte de este mundo y de mil más, esos mundos tan especiales a los que los lectores tenemos acceso.


Y para los que no amáis la lectura como yo lo hago... bueno, aunque nunca lleguéis a apreciar un libro cualquiera como solo los lectores sabemos hacer, siempre tendréis ese libro que significa para vosotros mucho más que para todos los demás y que es uno de vuestros mayores tesoros.

No puedo decir que amo todos los libros que he leído, pero si que guardo un cariño especial a la mayoría. Muchas veces me he sentido como Will Herondale, mucho antes de conocerlo. Muchas veces he sentido que los libros eran mi ultima esperanza, mi único refugio seguro. Durante muchos años, los libros me hicieron ver que tal vez no estaba del todo sola, que tal vez aun había algo bello en esta vida. Algo por lo que mereciera la pena vivir. Yo fui una niña triste que no vivió una infancia como tal y no tardé en comprender lo mezquinos que pueden ser los niños, a pesar de sus angelicales rostros. Los libros fueron mis únicos amigos durante muchos años, y solo perdida entre sus páginas era feliz y podía permitirme el lujo de sonreír y olvidar el mundo. Dentro de los libros seguía sin ser una niña más, pero al menos allí lo que hacía era vivir miles de aventuras mientras encontraba amigos que lo darían todo por mí. Eso fue lo que me dio esperanza para aguantar y seguir. Los libros.

Las cosas han cambiado con los años, pero no lo ha hecho mi amor por los libros, y cualquiera que pase por una situación similar a la que yo viví tiene que saber que los libros siempre están ahí, a las duras y a las maduras, y que nunca te traicionan. Los libros son la esperanza de muchas personas, y yo solo puedo agradecerles el haberme salvado.

Buenas noches, 


Ángela

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