¡Happy Valentine's day!



 ¡Bienvenidos cazadores y feliz San Solterín para vosotros!

Ya ha llegado el momento de publicar esta entrada que he estado prorrogando toda la tarde... La verdad es que cuando una no tiene pareja y se pasa el día soñando con historias de amor y pasiones prohibidas (alentada por demasiados libros del género) es difícil que no piense en encontrar a su "medio limón" ¡porque lo de las naranjas ya estaba muy visto! Y como no estoy yo hoy en mi visión más romantica voy a dejar que otros hagan el trabajo por mi. 

Mi encantadora colaboradora Ángela escribió una carta de amor para un concurso y me ha dejado publicarla en este día de romanticismo, rosas rojas y tarrinas de helado para los deprimidos. Así que quería compartirla con vosotros porque sinceramente, expresa muy bien como me siento yo últimamente respecto a una persona que me alegra las mañanas siempre que se cruza en mi camino pero que no sabe ni que existo... 

Sería bonito y quedaría muy poético decir que todo comenzó una soleada y cálida mañana de primavera, pero lo cierto es que empezó una fría mañana de otoño, de esas que tanto me gustan.

Te había visto antes. Entonces ¿por qué fue en ese preciso momento en el que empecé a fijarme en ti? Lo cierto es que no tengo ni idea; pero a estas alturas ya no me importa. Lo que si que me importa, y a veces llega al punto preocuparme, es que últimamente no dejo de pensar en ti. En ti, en tus ojos, en tu pelo castaño, en tu voz grave y agradable… Pero sobre todo en tu sonrisa, una sonrisa que tiene la capacidad de despertar “algo” en mí.

En el fondo todo son sueños y esperanzas, ilusiones de una adolescente con cierta tendencia a perderse entre las nubes, pero no importa. Al fin y al cabo, ¿que sería el ser humano sin sus sueños? Como dijo una gran escritora, el amor es lo más bonito de nuestro mundo. Y así lo creo yo también, aunque no sea correspondido. No digo que no fuera bonito vivir una historia de amor como esas de las novelas que tanto disfruto leyendo, pero, una vez se ha asimilado, el amor no correspondido también tiene algo… hermoso. No sé como describirlo: suele doler, sí. Pero cuando lo aceptas, simplemente aprendes a disfrutar de su sola presencia y de cómo su sonrisa, aunque no vaya dirigida a ti ni mucho menos, te revoluciona.

Yo ya lo he aceptado, entre otras cosas porque creo que nunca conseguiré reunir el valor suficiente para confesarte lo que siento… Esta carta, que nunca enviaré pero que tal vez algún día leas, será lo más cercano a una confesión que probablemente haga jamás, pero supongo que las cosas están bien como están. Y ya que he comenzado con las confesiones, aprovecharé este ataque de sinceridad y lo llevaré un poco más adelante: te quiero. Lo que surgió aquella mañana de octubre fue un “me gustas” pero con el tiempo, en mi mente esa simple oración ha ido ampliándose y se ha transformado en un “te quiero”.

Es muy posible que sea algo tonta por estar enamorándome de un imposible, pero nada puedo hacer ya. Nada salvo seguir soñando como hacía Rapunzel mientras esperaba a ser rescatada; soñando que en secreto me dedicas una de tus sonrisas, que tus ojos buscan los míos en algún momento y que, en el fondo, tú también querrías rodearme con tus brazos. Menos mal que soñar es gratis.

Y para terminar esta carta, quiero pedirte un favor: sigue sonriendo. No lo pido por tu felicidad ni por todas esas cosas bonitas que podría decir ahora mismo, si no por un motivo totalmente egoísta; y es que tu sonrisa me encanta. Me hace sentir bien y me hace recordar tantos buenos momentos… Como me gustaría revolverte el pelo con cariño y decirte cualquier tontería para que esa sonrisa no desapareciese de tus labios. Abrazarte y simplemente disfrutar de tu presencia a mi lado. Perderme en mis pensamientos mientras buceo en tus ojos y tú te pierdes en los míos.

Me despido con las dos palabras más importantes que probablemente se le puedan decir a nadie. Que plasman, por increíble que parezca, el sentimiento más fuerte del mundo en una simple hoja en blanco manchada de tinta.

Te quiero.

Dedicada a todos aquellos que aman en silencio. 

Disfrutad de la lectura, del fin de semana y de las personas a las que quereis y os quieren,

¡Nos leemos pronto!


Laura

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